Chile fue uno de los países en los que las escuelas permanecieron más días cerrados durante la pandemia. Esto agudizó el rezago lector de los estudiantes en todos los niveles escolares, con la consiguiente pérdida de aprendizajes (World Bank, 2020). Sin embargo, las débiles habilidades lectoras de los estudiantes chilenos no se explican solo por la falta de clases. En la actualidad cerca de un 45% de la población escolar presenta un rezago lector importante y esta cifra parece no reducirse (Claro et al., 2024). Ante esta situación surgieron en la sociedad civil diversas iniciativas para ofrecer tutorías de lectura a los estudiantes de contextos más vulnerables. En este seminario presentamos y analizamos la evidencia de impacto de algunos de estos programas así como también la incorporación de una clínica de lectura en nuestro programa de formación docente, cuyos resultados son muy promisorios en términos de reducción de brecha lectora.
